Lo han vuelto a hacer. De nuevo gran concierto de los canadienses The Sheepdogs Album The Sheepdogs — mejorando en cada gira. Tras el buen sabor de boca que acababan de dejar The Kleejoss Band, y ya con el recinto casi lleno, los «Perros Ovejeros» impregnaron de pulcritud, punteos precisos y temazos de toda índole, la sala Changó de Madrid, con un sonido impecable.

The Sheepdogs
Ewan Currie

Gracias a un muestrario de rock inagotablemente diverso, pero siempre fiel al rock de los setenta, maravillaron tanto a nuevos seguidores, como a quienes ya los veneran desde hace tiempo en cada concierto. Arrolladores ejemplos que sonaron, de entre sus por ahora 8 grabaciones de estudio, sumando lp’s y ep’s, fueron «Saturday Nite«, «Downtown«, «Up in Canada«, «Gonna Be Myself«, «Help Us All«, «How Late How Long«, «Nobody«… y podría seguir enumerando hasta completar el setlist.

The Sheepdogs
Ryan Gullen

Abrir y cerrar un directo con dos bombazos como «Who» y «I Don’t Know«, respectivamente, está al alcance de pocas bandas. Hasta ese final, ni una sola versión. Pero hubo lugar para un último tema… un inconmensurable «Ramblin’ Man«, de los adorados Allman Brothers, cantado a dúo entre Ewan y Jim, para conformar una hora y treinta y cinco minutos para recordar.

Para ser justos, diré que Ewan se mostró algo castigado en la voz, y por este motivo no encontró ningún tono cómodo en una de sus grandes composiciones, «Feeling Good«, conviertiéndolo en el único lunar negro de la noche.

The Sheepdogs
Jim Bowskill

El propio Ewan Currie (guitarra y voz) y Ryan Gullen (bajo) formaron un trío junto al hoy ausente por enfermedad, Sam Corbett (batería). Ya como banda, y tras las definitivas incorporaciones del hermano de Ewan, Shamus Currie (teclado y trombón) y del tremendo Jimmy Bowskill (guitarra), se han consolidado como grupo de referencia para todo amante del buen rock.

The Sheepdogs

Salpican los directos con sus punzantes temas instrumentales (como por ejemplo el demoledor «HMS Buffalo«). No se mueven mucho en el escenario, de hecho, cada vez que lo hacen está prácticamente coreografiado. Tampoco son locuaces charlando, tan solo hubo una broma, a cuenta del gran juego que daba el terrible traje de Jimmy Bowskill. Pero cuando empiezan a tocar… ay amigos… una sonrisa mezcla de satisfacción y asombro, invade a cada asistente.

The Sheepdogs
Shamus Currie

Hubo momentos para demostrar que los hermanos Currie son multi-instrumentistas, ya que, cuando Shamus agarró el trombón de varas, Ewan se sentó a los teclados. Y Shamus probó más tarde con la guitarra, atreviéndose con algún solo, logrando la aprobación del fiera de Bowskill.

The Sheepdogs, una vez más, confirmaron en directo la riqueza y brillantez musical con la que deleitan en estudio. Así da gusto.

Nos vemos.